PRESOS DE ATENCO. INFAMIA QUE NO TERMINA

El 21 de agosto Óscar y Julio César fueron sentenciados a 31 años 11 meses y 15 días de prisión por el delito de secuestro equiparado. Alejandro, Pedro, Juan Carlos, Jorge, Adán, Narciso, Inés Rodolfo y Eduardo recibieron la misma sentencia de más de tres décadas de encierro, mientras que a Ignacio del Valle, dirigente del FPDT, se le condenó a 45 años que se suman a los 67 años y 4 meses previamente dictados, dando un total de 112 años y 4 meses, por el delito de secuestro equiparado en la modalidad de autoría intelectual. Sus compañeros Héctor Galindo Goicochea y Felipe Álvarez, presos también en el penal de máxima seguridad del Altiplano (Almoloya de Juárez), enfrentan penas de 67 años. Por otra parte, a pesar de las pruebas documentadas de torturas, asesinatos, violaciones y demás vejaciones perpetradas por los cuerpos policiacos, ninguno de los implicados está preso.
Maribel Ramos Rojas es empleada de un establecimiento Aurrerá y madre soltera de Julio César Espinoza Ramos: “Mi hijo sólo me tiene a mí y yo sólo lo tengo a él”. Julio tenía 18 años cuando fue detenido en la gasolinera de Tocuila, en un retén montado por la policía durante el conflicto suscitado en Texcoco y Atenco el 3 de mayo del 2006. “Él fue secuestrado por esos policías y lo terrible es que ahora lo acusan a él de secuestro equiparado, haciéndolo un preso político. Ahora ya tiene más de 20 años. Él se dedicaba al deporte y al comercio en San Pablito Chiconcuac y le ayudaba también a su abuelita en la crianza de su ganado. No pertenecía al FPDT… nosotros no sabíamos nada del movimiento; al paso de las cosas nos fuimos enterando. Ahora nos hicieron parte del movimiento, al haberlo hecho preso político. Y pues ya estamos viendo más cosas…”
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