¡ ALTO a la guerra de exterminio contra las Comunidades Autónomas Zapatistas !
¡ ALTO al hostigamiento por parte del mal gobierno Federal y Estatal;
priista, perredista, panista y petista !
! Fuera el ejército y los paramilitares del territorio autónomo Zapatista !
INFORMATE CONOCELOS APOYALOS,
¡Si le pegan a uno nos pegan a tod@s!
...gente del pueblo desde abajo y a la izquierda en la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, porque "No basta con enterrar al capitalismo, hay que sepultarlo boca abajo. Para que, si se quiere salir, se entierre más"...

enero 19, 2009

Magdalena García Durán: Fui presa un año, seis meses y cinco días, pero no me pudieron callar
Javier Hernández Alpízar.– La indígena mazahua Magdalena García Durán, quien fuera presa política, reconocida por Amnistía Internacional como presa de conciencia, junto con otros presos de Atenco y la Otra Campaña, desde su liberación se ha reintegrado a la lucha. Ella participó en la mesa de sobre el tema “desprecio”, una de las “cuatro ruedas del capitalismo”, en el Primer Festival Mundial de la Digna Rabia.
Magdalena García Durán describió una forma de migración interna: La de los indígenas que emigran del campo a la ciudad y solamente encuentran en las urbes desprecio y discriminación. Parte de esa denuncia de los maltratos, los de los años recientes bajo los gobiernos perredistas de Cárdenas, Robles, López Obrador, Encinas y Ebrard, han servido a la Otra Campaña para hacer un análisis desde abajo del rostro represivo de los gobiernos del PRD.
En 1994, después del alzamiento zapatista, y cuando era una moda apoyar al EZLN, un lector de La Jornada escribió una carta al Correo Ilustrado felicitando a Elena Poniatowska y Carlos Monsiváis por apoyar a los indígenas rebeldes de Chiapas, pero recordaba que constantemente los invitaba a ver representaciones teatrales de indígenas que vivían en la ciudad, como los mazahuas, sin que los escritores asistieran jamás a alguna puesta en escena. “¿Será porque esos indígenas son los que hacen el trabajo doméstico en sus casas?”, se preguntaba el autor de la carta al Correo Ilustrado.
Quince años después, ni Poniatowska ni Monsiváis apoyan a los indios rebeldes de Chiapas, pero sí están con ellos algunos de los indígenas que han emigrado a la ciudad de México, de diversas etnias como triquis y mazahuas.
“Nuestros abuelos llegaron desde los años 40 al Distrito Federal, sin saber leer, sin saber escribir, sin conocer a nadie”, narró Magdalena García Durán. “Se dedicaron al comercio en la vía pública para vender frutas. Fueron olvidados, fueron despreciados, fueron excluidos de una y de otra forma.”

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